
¡Bienvenido al día 6!
Hoy nos enfocaremos en entender quién dice Dios que somos y la naturaleza de Su diseño en nosotros. He escuchado a algunas iglesias usar una frase muy reveladora: "Creados a propósito, para un propósito", y me encanta la verdad que encierra ese dicho. Quiero expresarle lo importante que es entender que usted nunca fue un error; Dios lo conoce y lo ama. Exploremos lo que las Escrituras tienen que decir al respecto.
Él conoce el número de cabellos de su cabeza…
De hecho, él les tiene contados aun los cabellos de su cabeza. No tengan miedo, ustedes valen más que muchos gorriones.
Usted fue creado a propósito, y Dios siempre ha sabido de usted…
Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas y esto lo sé muy bien!
El Señor da vida a nuestro VERDADERO propósito; a quienes le conocen…
Clamo al Dios Altísimo, al Dios que me brinda su apoyo.
A Él le importan sus preocupaciones y cargas…
»Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados; yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana».
Jesús dice que Su carga es ligera; ¿qué carga(s) pesada(s) sigue llevando que Él nunca le pidió que cargara?
La Creación de la Humanidad
Dios nos creó, y lo sabemos por causa de Génesis 1 y 2. Describe la creación del mundo y nos da el entendimiento de que Dios creó el mundo y todas las cosas que hay en él (Colosenses 1:16). Además, podemos reconocer que Él nos ha hecho a Su propia imagen (Génesis 1:27). Usted y yo fuimos hechos para dar gloria a Dios por medio de la unión y la relación perfecta con Él. La realidad completa antes de que el pecado entrara en el mundo es que experimentaríamos esa relación. Entonces, ¿qué significa ser creado a imagen de Dios y ser humano?
Creados a Su Imagen
Hay una frase interesante que abarca quiénes somos como humanos, derivada de la frase en latín "Imago Dei", que significa "imagen de Dios". Este concepto arroja luz sobre nosotros como humanos; somos "portadores de la imagen de Dios". Como estamos hechos a Su imagen, Dios ha definido claramente quiénes somos como Sus hijos, y aunque no somos iguales a Dios, Él nos ha hecho con capacidades y habilidades similares a las que Él posee y quiere que tengamos.
Si Dios lo creó a propósito, para un propósito, ¿cómo afecta eso la forma en que usted se ve a sí mismo?
Aunque los cristianos a veces debaten si el alma y el espíritu son distintos o simplemente dos maneras de describir nuestra vida interior, las Escrituras son claras en que todo nuestro ser -cuerpo, alma y espíritu-, le pertenece a Dios.
Cuerpo Físico
La Biblia enseña que los humanos tienen un cuerpo físico formado del polvo de la tierra. El cuerpo representa la existencia física y conecta a los humanos con las demás criaturas vivientes y el mundo material. Génesis 2:7 dice,
"Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente."
Espíritu
Dios sopló el aliento de vida en el cuerpo físico, dando a los humanos un espíritu o fuerza de vida. El espíritu separa a los humanos de las demás formas de vida y permite la comunión con Dios. Eclesiastés 12:7 dice,
"el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio."
El Alma
El alma representa la parte más íntima de una persona, incluidas las emociones, el intelecto, la personalidad y la voluntad. Piense en el alma como el centro de toma de decisiones. Mateo 22:37 describe aspectos del alma.
"Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón (voluntad/emociones), y con toda tu alma (voluntad/emociones), y con toda tu mente (intelecto)."
Que Dios mismo, el Dios de paz, los santifique por completo, y conserve todo su ser -espíritu, alma y cuerpo-, irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
En resumen, según la Biblia, los humanos están compuestos de un cuerpo físico formado del polvo, infundido con el espíritu de Dios, que posee un alma que representa su ser interior, hechos a imagen de Dios, y con la capacidad de una conexión espiritual con Dios.
Mayordomía
Una de esas características que Él nos ha dado es la autoridad o el dominio sobre la tierra (Génesis 1:26; Salmo 8:6). Usted y yo hemos recibido un gran poder y privilegio sobre esta tierra para gobernarla. Lamentablemente, debido a nuestra naturaleza pecaminosa, todos sabemos que ha habido un gran abuso de ese privilegio con el tiempo y de muchas maneras. Él nos ha entregado la propiedad y la autoridad para administrarlo todo, desde las plantas y los animales hasta la vida humana.
Génesis 1 dice varias veces que lo que Dios creó era "bueno". Todas las cosas creadas son importantes a los ojos de Dios, especialmente la vida humana. Sin importar la etapa de la vida (desde la concepción hasta la vejez), cada alma le importa a Dios porque Él nos creó a todos. A través de las Escrituras, vemos diferentes roles para hombres y mujeres, pero somos iguales a los ojos de Dios. De igual manera, hay muchas etnias, pero ninguna raza es superior; todos somos iguales (Romanos 2:11, Proverbios 22:2, Hechos 10:34-35, Génesis 1:27-28).
Ya que toda persona está hecha a imagen de Dios, ¿qué dice eso sobre el valor de cada vida humana, sin importar su etnia, género o trasfondo?
Creatividad
A continuación, también tenemos la capacidad de crear, y podemos ver la verdad de esto con sólo observar cómo el hombre se siente impulsado y motivado a construir. Por medio de los recursos provistos por Dios, se nos da la oportunidad de crear, lo cual revela Su naturaleza dentro de nosotros. Deseamos enormemente crear edificios y estructuras asombrosas, música y arte, empresas, transporte, tecnología, etc. Incluso se nos ha dado el poder de la creación al tener hijos, ¡para crear vida (Génesis 1:28)! Estos son algunos de los dones y bendiciones asombrosas que Dios le ha dado a la humanidad.
El aspecto más importante para los humanos es cómo vamos a administrar este gran privilegio y confianza que Dios nos ha dado. Como cristianos, debemos permitir que la Biblia y el Espíritu de Dios formen nuestra identidad para ser mayordomos, para crear y vivir nuestra vida (Romanos 12:1-3). Somos una nueva creación en Jesucristo, y ahora tenemos una nueva vida, ¡por eso el evangelio es una noticia tan buena para quienes tienen a Cristo! (2 Corintios 5:17)
Sexualidad
Cuando el pecado entró en el mundo, las identidades sexuales y muchos otros aspectos de la sexualidad humana se distorsionaron. Vemos que Dios dijo que no es bueno que el hombre esté solo (Génesis 2:18), así que creó a Eva. Se formó esta unión exclusiva entre el hombre y la mujer, pero se rompió por medio de la caída del hombre. Leemos varios pasajes que abordan el pecado sexual a lo largo de la Biblia (Levítico 18:22, Romanos 1:26-28). Incluso en un sentido natural, dos hombres no pueden tener bebés, ni dos mujeres pueden tener bebés sin la ayuda de un médico. Los hombres sólo tienen "semilla", y las mujeres sólo tienen "óvulos". Aunque los médicos ayuden a crear bebés, en última instancia no podemos negar el diseño de Dios y Su mano en la creación.
Por favor, entienda que el objetivo de esta breve sección no es decirles a las personas que Dios no las ama por sus luchas con su identidad sexual, sino permitir que las Escrituras y el Espíritu de Dios nos informen quiénes somos. Las Escrituras afirman claramente dos tipos de géneros (varón y mujer), y el pecado ha torcido esa verdad hacia relaciones no naturales. Podemos ver en Génesis 1:27 que Dios hizo tanto al varón como a la mujer, únicamente, sin ninguna otra variación. Esto se ha convertido en una gran batalla en los últimos años, pero por favor, entienda que la Biblia es muy clara en estos asuntos. Esta nunca será una postura popular en el mundo que nos rodea, pero es la verdad, y es importante saber cuál es la posición de las Escrituras.
Ya que el pecado ha afectado la sexualidad humana, ¿qué enseñan las Escrituras sobre el diseño original de Dios para el género y el matrimonio?
»Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados; yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas.
