
¡Bienvenido al Día 4! ¡Lo está haciendo muy bien, siga haciendo un buen trabajo! Hoy hablaremos del campo de batalla de la mente y de cómo debemos ver nuestra vida desde una perspectiva cristiana. La vida tiende a desafiar nuestro juego mental, ya sea que creamos en Jesús o no. Añadir el proceso redentor a nuestra vida puede volverse muy difícil y complicado, porque encontrará gran oposición a medida que se esfuerza en su relación con Dios.
Dos Enemigos
Para entender el campo de batalla de la mente, primero tenemos que entender contra quién estamos luchando en realidad. Lamentablemente, como seres humanos venimos con una naturaleza pecaminosa debido a la caída del hombre. Todo ser humano tiene dos enemigos, que son los siguientes:
La Naturaleza Pecaminosa
Por tanto, hagan morir todo lo que es propio de la naturaleza terrenal: inmoralidad sexual, impureza, bajas pasiones, malos deseos y avaricia, la cual es idolatría.
Y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que habita en mí.
Queridos hermanos, les ruego como a extranjeros y peregrinos en este mundo que se aparten de los deseos pecaminosos que combaten contra el alma.
El Enemigo satanás
Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales.
El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.
Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar.
Tenemos estas dos fuerzas obrando en contra de nosotros en todo momento. Como todavía vivimos en este mundo (caído), y nuestra alma habita en el cuerpo y la mente (que tienen una naturaleza caída), debemos reconocer estas fuerzas enemigas, para tener en cuenta qué acciones debemos tomar para luchar y ganar la batalla. La victoria diaria es alcanzable y muy posible, pero debemos comprometernos con nuestra fe y practicar las disciplinas espirituales correctas para asegurar la victoria. Recuerde, por medio de la muerte y resurrección de Cristo, Él ha vencido el pecado y la muerte. Al final, Dios gana, no el enemigo. Por lo tanto, debemos recordarnos constantemente esta verdad para andar en victoria y no en cautiverio y derrota. Somos más que vencedores por medio de Cristo, quien nos da las fuerzas (Juan 16:33).
¿Cuáles son los dos enemigos que enfrentan los cristianos? Además, ¿cómo trabajan juntos contra el creyente?
Nuestro Objetivo Diario
Entonces, ¿cuál es la meta para el creyente cada día? ¿Cuál es nuestro objetivo? ¿Qué significa tener una victoria diaria en un sentido práctico? Veamos algunos versículos que nos ayudarán a entender mejor este concepto.
1. Vivimos Cada Día para Glorificar a Dios
En conclusión, ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.
Este es un versículo sencillo con una perspectiva poderosa para el creyente. Como nuestra vida ahora está en Cristo, todo lo que hacemos está ligado a un propósito y un significado mayor, porque entendemos la posición única que ahora tenemos con Dios. Ya no vivimos solamente para nosotros mismos (2 Corintios 5:15), sino que vivimos para conocer y honrar a Dios, viviendo una vida bajo Su señorío. El beneficio personal de seguir a Dios y morir a uno mismo (Lucas 9:23-25) es una vida de propósito, significado (Romanos 8:28) y relación (2 Corintios 5:17-19) con el creador del universo.
El enemigo tratará de convencerlo de que está entregando demasiado por Dios, pero eso no podría estar más lejos de la verdad. En Lucas 9, versículo 25, leemos: "¿Qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?" Lo que el enemigo y su naturaleza pecaminosa no le revelarán es la bendición (Lucas 11:28), el favor (Salmo 84:11) y la plenitud de vida (Juan 10:10) que provienen de una vida comprometida con Él. Esto no significa que todo saldrá perfecto en su vida. Habrá injusticias, tiempos difíciles y luchas, pero usted no los enfrentará solo. Tenemos al Señor con nosotros en medio de todo.
2. Vivimos Cada Día para la Voluntad de Dios
4Por tanto, ya que Cristo sufrió en el cuerpo, asuman también ustedes la misma actitud; porque el que ha sufrido en el cuerpo ha roto con el pecado, para vivir el resto de su vida terrenal no satisfaciendo sus pasiones humanas, sino cumpliendo la voluntad de Dios. Pues ya basta con el tiempo que han desperdiciado haciendo lo que agrada a los incrédulos, entregados al desenfreno, a las pasiones, a las borracheras, a las orgías, a las parrandas y a las idolatrías abominables. A ellos les parece extraño que ustedes ya no los sigan en sus excesos de inmoralidad y por eso los insultan.
Se nos recuerda en 1 Pedro que, como creyentes en Jesucristo, vivimos para la voluntad de Dios. Profundizaremos mucho más en el tema de la voluntad de Dios en la Semana 5, pero debemos reconocer que dar gloria a Dios es hacer Su voluntad para nuestra vida. Entonces, ¿cómo conoce usted la voluntad de Dios para su vida? La voluntad de Dios para usted no es un destino, ni llega a ella un día cualquiera. Dios revela Su voluntad para su vida paso a paso por medio del Espíritu Santo, y requiere que andemos en obediencia a Su dirección. Esto también significa que nos esforzamos por abstenernos de todo lo que nos aleje de la voluntad de Dios.
3. Vivimos Cada Día para Amar a Dios y Amar a los Demás
"-Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente"-respondió Jesús-. Este es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a este: "Ama a tu prójimo como a ti mismo". De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas."
Este tercer enfoque puede entenderse de forma sencilla: amamos a Dios con todo nuestro ser y amamos a los demás. El corazón representa la emoción, la mente representa nuestro pensamiento, y el alma representa el espíritu o el aspecto espiritual del ser humano. Si queremos evaluar nuestra vida diaria, esta es una excelente medida. ¿Estamos amando a los que nos rodean? ¿Amamos a Dios con todo lo que hay en nosotros? Al amar tanto a Dios como a los demás, estamos glorificando a Dios (en parte) y haciendo Su voluntad (en parte) en nuestra vida.
¿Cuáles son algunas metas diarias que debemos tener como creyentes?
Cómo Permanecer Involucrado
Así que todo lo que hemos aprendido hoy nos ha traído a este punto. Conocemos al enemigo, conocemos también nuestra meta, entonces, ¿cómo permanecemos involucrados cada día? No hay una respuesta perfecta para esta pregunta, pero quiero destacar algunas cosas que de verdad creo que serían útiles, por medio de la Palabra de Dios.
"12Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cómo es la voluntad de Dios: buena, agradable y perfecta."
1. Conviértase en un Sacrificio Vivo
Sé que esta terminología suena un poco bárbara, pero encierra mucho poder. Como hemos estado conversando, esta vida ya no nos pertenece, pues las Escrituras dicen que ahora estamos escondidos con Cristo en Dios.
"Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra, pues ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios."
Convertirse en un sacrificio vivo significa que ofrecemos nuestra vida a Dios, para Su gloria. Esta es la única forma de pasar de ser cristianos conceptuales a cristianos consagrados. Si no hay compromiso en este paso cada día, su camino espiritual terminará muy rápido, y el pensamiento de Dios y el poder de la salvación se volverán sólo un pensamiento agradable, no una realidad. Permanecer involucrado requiere un gran compromiso y esfuerzo (mental, físico y espiritual), pero usted no está solo; el Espíritu Santo nos ayuda y nos da fuerzas. No hay atajos para llegar a ser espiritualmente maduro; es un desafío, y la batalla por las almas es real.
¿Qué significa convertirse en un sacrificio vivo?
2. Renovar Nuestra Mente
A continuación hay algunos métodos para renovar nuestra mente. Esta es una actividad muy similar al entrenamiento físico. Tenemos que "entrenar" nuestra mente para mantenernos comprometidos con Dios cada día, porque venimos predispuestos a desear y perseguir las cosas de este mundo. (Por favor, tómese tiempo para leer cada versículo)
¿Cómo renovamos nuestra mente?
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Escrituras
Josué 1:8 -
Adoración
Salmos 150:6 -
Llevar Cautivo Todo Pensamiento
2 Corintios 10:3-5 -
Dependencia del Espíritu Santo
Gálatas 5:25 -
Oración
1 Tesalonicenses 5:17-18
Quiero ampliar un último pensamiento para cerrar la conversación de hoy. "Llevar cautivo todo pensamiento" es muy crucial para usted como creyente. Usted tiene el poder, por medio de Cristo, de llevar cautivo todo pensamiento. Es decir, todo pensamiento negativo, pecaminoso, lujurioso, etc. Como guardián de su mente, imagine (por ejemplo) que está de pie ante la puerta principal de su mente, y la puerta está cerrada. Sólo usted posee el poder de abrir esa puerta, así que cuando las mentiras, los pensamientos negativos, la ansiedad, la depresión y el pensamiento pecaminoso lleguen a esa puerta, usted ahora tiene el poder de rechazarlos como creyente. Además, el Espíritu Santo le ayudará a identificar qué pensamientos están aprobados; todo lo que tiene que hacer es escuchar y obedecer.
¿Cómo renovamos nuestra mente?
Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo.
